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En esta sección se describen aspectos generales asociados a instalaciones
eléctricas de interiores, según las especificaciones de
la norma NCH ELEC 4/84 actualmente vigente. Cabe mencionar aquí
que toda instalación eléctrica debe ser proyectada y ejecutada
por un Instalador Eléctrico autorizado por la Superintendencia
de Electricidad y Combustibles, y que la información expuesta en
esta página solamente es de carácter referencial.
El tablero eléctrico

En un tablero eléctrico se concentran los dispositivos de protección
y de maniobra de los circuitos eléctricos de la instalación
(nota: para mayores antecedentes refiérase al Código Eléctrico
NCH ELEC 4/84). En el caso de instalaciones residenciales este tablero
generalmente consiste en una caja en cuyo interior se montan los interruptores
automáticos respectivos.

Para lograr una instalación eléctrica segura, se debe contar
con dispositivos de protección que actúen en el momento en
el que se produce una falla (cortocircuito, sobrecarga o falla de aislación)
en algún punto del circuito. De esta forma se evita tanto el riego
para las personas de sufrir "accidentes eléctricos",
como el sobrecalentamiento de los conductores y equipos eléctricos,
previniendo así daño en el material y posibles causas de
incendio.
Seguridad del servicio

A la hora de diseñar la instalación eléctrica, es
recomendable distribuir las cargas en varios "circuitos", ya
que ante eventuales fallas (operación de protecciones) se interrumpe
solamente el circuito respectivo sin perjudicar la continuidad de servicio
en el resto de la instalación. Por ejemplo, en una casa se recomienda
instalar al menos tres circuitos, uno exclusivo para iluminación,
otro para enchufes y un tercero para enchufes especiales en la cocina
y lavadero.
Tipos de fallas eléctricas

Las fallas, según su naturaleza y gravedad se clasifican en:

Sobrecarga: Se produce cuando la magnitud de la tensión
("voltaje") o corriente supera el valor preestablecido como
normal (valor nominal). Comúnmente estas sobrecargas se originan
por exceso de consumos en la instalación eléctrica. Las
sobrecargas producen calentamiento excesivo en los conductores, lo que
puede significar las destrucción de su aislación, incluso
llegando a provocar incendios por inflamación.

Cortocircuito: Se originan por la unión fortuita de dos
líneas eléctricas sin aislación, entre las que existe
una diferencia de potencial eléctrico (fase-neutro, fase-fase).
Durante un cortocircuito el valor de la intensidad de corriente se eleva
de tal manera, que los conductores eléctricos pueden llegar a fundirse
en los puntos de falla, generando excesivo calor, chispas e incluso flamas,
con el respectivo riesgo de incendio.

Falla de aislación: Estas se originan por el envejecimiento
de las aislaciones, los cortes de algún conductor, uniones mal
aisladas, etc. Estas fallas no siempre originan cortocircuitos, sino en
muchas ocasiones se traduce en que superficies metálicas de aparatos
eléctricos queden energizadas (con tensiones peligrosas), con el
consiguiente peligro de shock eléctrico para los usuarios de aquellos
artefactos.
Elementos de protección

Existen varios tipos de protecciones diferentes, por lo que a continuación
se explican los dispositivos más importantes utilizados para lograr
continuidad en el servicio eléctrico y seguridad para las personas:

a) Fusibles (protecciones térmicas)

Estos dispositivos interrumpen un circuito eléctrico debido a que
una sobrecorriente quema un filamento conductor ubicado en el interior,
por lo que deben ser reemplazados después de cada actuación
para poder reestablecer el circuito. Los fusibles se emplean como protección
contra cortocircuitos y sobrecargas.
b) Interruptor Termomagnético o Disyuntor

Estos interruptores cuentan con un sistema magnético de respuesta
rápida ante sobrecorrientes abruptas (cortocircuitos), y una protección
térmica basada en un bimetal que desconecta ante sobrecorrientes
de ocurrencia más lenta (sobrecargas). Estos disyuntores se emplean
para proteger cada circuito de la instalación, siendo su principal
función resguardar a los conductores eléctricos ante sobrecorrientes
que pueden producir peligrosas elevaciones de temperatura.
c) Interruptor o Protector Diferencial

El interruptor diferencial es un elemento destinado a la protección
de las personas contra los contactos indirectos. Se instala en el tablero
eléctrico después del interruptor automático del
circuito que se desea proteger, generalmente circuitos de enchufes, o
bien, se le puede instalar después del interruptor automático
general de la instalación si es que se desea instalar solo un protector
diferencial, si es así se debe cautelar que la capacidad nominal
(amperes) del disyuntor general sea inferior o igual a la del protector
diferencial.

El interruptor diferencial censa la corriente que circula por la fase
y el neutro, que en condiciones normales debiese ser igual. Si ocurre
una falla de aislación en algún artefacto eléctrico,
es decir, el conductor de fase queda en contacto con alguna parte metálica
(conductora), y se origina una descarga a tierra, entonces la corriente
que circulará por el neutro será menor a la que circula
por la fase. Ante este desequilibrio el interruptor diferencial opera,
desconectando el circuito.

Estas protecciones se caracterizan por su sensibilidad (corriente de operación),
es decir el nivel de corriente de fuga a partir del cual comienzan a operar,
comúnmente este valor es de 30 miliamperes (0,03 A). Es muy importante
recalcar que estas protecciones deben ser complementadas con un sistemas
de puesta a tierra, pues de no ser así, el interruptor diferencial
solo percibirá la fuga de corriente en el momento en que el usuario
toque la carcaza energizada de algún artefacto, con lo que no se
asegura que la persona no reciba una descarga eléctrica.
Dimensionamiento de los conductores

Los conductores eléctricos se dimensionan en base a dos criterios:
Intensidad de corriente que impone la carga y caída de tensión
que se produce en la línea.

Según el diámetro de cada conductor, este tiene asociada
una capacidad de trasporte de corriente (en amperes), en la cual también
tiene que ver su la aislación (recubrimiento) y el método
de canalización a emplear (tubería, bandeja, etc). Es así
como un conductor de 1,5 mm2, con aislación del tipo NYA, canalizado
en tubería, puede transportar hasta 15 A, mientras que el mismo
conductor, pero tendido al aire libre, puede transportar hasta 23 A. Los
distintos tipos de aislación existentes para los conductores tiene
relación con el uso y ambiente en el que se van a situar estos,
es decir que puedan ser resistentes al agua, líquidos corrosivos,
radiación UV, etc.

En todo caso, como premisa del dimensionamiento de conductores se puede
establecer que:
| I carga < I disy < I cond |
donde, I carga : Corriente nominal de la carga o consumo eléctrico

I disy : Corriente nominal
del interruptor automático que protegerá al circuito

I cond : Capacidad máxima
de transporte de corriente del conductor seleccionado.
El segundo criterio (caída de tensión) tiene relación
con el hecho de que mientras más lejos se encuentre el punto de
consumo del punto de suministro, la caída de tensión en
el extremo de la línea será mayor. Esto puede solucionarse
empleándo conductores de mayor diámetro al seleccionado
originalmente (según criterio de capacidad de transporte).

A nivel domiciliario, comúnmente se emplean conductores con aislación
del tipo NYA, de 1,5 mm2 para circuitos de iluminación y de 2,5
mm2 para circuitos de enchufes.

Se exige el uso de colores estandarizados para identificar los dinstintos
conductores: los conductores de fase deben ser de color azul, negro o
rojo, el neutro debe ser de color blanco y el conductor de la puesta a
tierra de protección debe ser de color verde o verde amarillo:

Canalizaciones

Existe una amplia variedad en las tipos de canalizaciones, por lo que
se hace referencia a la norma antes mencionada. Cabe mencionar que en
instalaciones domiciliarias un medio común de canalización
de los conductores son tuberías de PVC o metálicas (comúnmente
de acero galvanizado). También en oficinas se emplea como método
de canalización para enchufes, e incluso corrientes débiles
(teléfono, señal de computación o red), bandejas
plásticas o molduras.

Básicamente las dimensiones de las canalizaciones se definen de
acuerdo a la cantidad y sección de los conductores a emplear, lo
cual está normalizado.
Tierra de servicio

La puesta a tierra de servicio corresponde a un método de protección
contra elevaciones de tensión producidas por fallas en el sistema
de distribución (corte del neutro en el tendido eléctrico).
La "tierra de servicio" consiste básicamente en conectar
a tierra el neutro de la instalación eléctrica, comúnmente
en el punto de empalme, mediante un electrodo de cobre, o bien, un enmallado.
Tierra de protección

La puesta a tierra de protección es uno de los elementos más
importantes de una instalación eléctrica, en lo que se refiere
a protección a las personas contra contactos indirectos.

Este sistema consiste en conectar a tierra todos los elementos conductores
(carcasas) de lo equipos que, bajo condiciones normales, no deberían
presentar tensiones de contacto peligrosas. Es para esto que a los enchufes
llegan tres alambres (fase, neutro y tierra), lo que permite que cada
artefacto que sea enchufado a una toma de corriente pueda quedar conectado
a la tierra de protección.

Una buena puesta a tierra de protección nos asegura que ante una
falla de aislación (conductor de fase en contacto con partes metálicas
expuestas de un artefacto, como por ejemplo una lavadora) se produzca
la descarga a tierra operando las protecciones del caso y no quede esta
falla latente, a la espera de que alguien toque esa superficie para canalizarse
a través de esa persona, electrocutándola. El buen funcionamiento
de la puesta a tierra depende del valor de resistencia eléctrica
que se logre en su instalación.

En la práctica, como sistema de tierra de protección se
emplean electrodos de cobre o barras tipo Copperweld, o bien, enmallados
de conductor de cobre, enterrados a cierta profundidad. Los resultados
de resistencia que se logren para la "tierra de protección"
dependerán del tipo de suelo (humedad y sales que contenga), superficie
que abarque la puesta a tierra, y ciertos parámetros eléctricos
del sistema.
Efectos de la corriente eléctrica sobre el cuerpo
humano

Los efectos de la electricidad sobre el cuerpo humano dependen de:
Intensidad de la corriente
que lo atraviesa

Duración del
contacto (tiempo de exposición al shock eléctrico)

Resistencia eléctrica
del propio cuerpo.

Efectos de la corriente eléctrica
sobre el cuerpo, de acuerdo a la intensidad que lo atraviesa
| Intensidad de corriente en
miliamperes (mA) |
Efectos sobre el cuerpo |
| hasta 1 |
Imperceptible para el hombre |
| 2 a 3 |
Sensación de hormigueo en la zona expuesta |
| 3 a 10 |
Contracción involuntaria. El sujeto generalmente consigue
liberarse del contacto, de todas maneras la corriente no es mortal. |
| 10 a 50 |
La corriente no es mortal si se aplica durante intervalos
decrecientes a medida que aumenta su intensidad, de lo contrario los
músculos de la respiración se ven afectados por calambres que pueden
provocar la muerte por asfixia. |
| 50 a 500 |
Corriente decididamente peligrosa en función creciente
con la duración del contacto que da lugar a la fibrilación ventricular
(funcionamiento irregular del corazón con contracciones muy frecuentes
e ineficaces), lo que constituye un serio riesgo vital. |
| más de 500 |
Decrece la posibilidad de fibrilación, pero aumenta
el riesgo de muerte por parálisis de centros nerviosos y quemaduras
internas. |
Resistencia eléctrica del cuerpo humano

En general, la resistencia eléctrica del cuerpo humano varía
según las condiciones físicas y psíquicas (estado
de ánimo) del sujeto y del estado de su piel. Es así como
una persona "estresada" o nerviosa es más "conductora
de la electricidad" que una persona tranquila, así como también
una persona con la piel "húmeda" es más conductora
que una persona con la piel seca.

Como estimación general, se asume una resistencia para el cuerpo
humano de 3.000 Ohms, para baja tensión, y de 1.000 Ohms para alta
tensión, siendo lógicamente estos datos extremadamente variables
por las razones descritas anteriormente.
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